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8 - Sep - 2017

A pesar de ser el reconfortante corazón de nuestro hogar (y el origen de muchos aromas irresistibles), la cocina es también uno de los lugares donde hay más riesgo de sufrir un desagradable accidente doméstico. Los utensilios afilados, los platos calientes y la presión por obtener un buen resultado pueden desencadenar un desastre, hasta para los chefs caseros más competentes. Entonces, ¿cómo prevenir los accidentes dolorosos y salir ilesos cuando preparemos una deliciosa cena?

 

Trocea la comida, no tus dedos

Antes de ponerte a manejar cuchillos como un auténtico MasterChef, tómate un momento para conocer algunos consejos de seguridad sobre estos utensilios. Mantén siempre los dedos a una distancia segura del cuchillo cuando trocees finamente. No tires las fundas que traen los cuchillos, y úsalas siempre que los guardes para no llevarte una sorpresa punzante cuando los busques en el cajón. ¡Y es que es mucho más difícil trocear tomates con las manos vendadas!

 

Está subiendo la temperatura…

En la cocina, el calor y el vapor pueden subir mucho, y las quemaduras son un desafortunado efecto secundario que muchos de nosotros hemos sufrido al cocinar. Nunca te olvides de protegerte las manos con paños de cocina o guantes cuando trabajes con un horno, aunque pienses que no está caliente. Y cuando estés friendo con aceite, utiliza siempre una pala o espátula y cubre la piel que tengas al aire libre para evitar quemaduras desagradables. 

 

Limpia antes de resbalarte 

Nos ha pasado a todos: ir de un lado para otro de la cocina, vigilando tres ollas hirviendo a la vez, y se nos cae un poco de salsa o agua al suelo. Aunque es tentador dejar la salpicadura hasta que tengamos un momento para limpiarla, el paso en falso más pequeño nos podría hacer caer de bruces al suelo. Puedes evitar una mala caída poniendo una servilleta de papel en el suelo y empapándola con el líquido para que se note que está ahí hasta que tengas un momento para limpiarlo correctamente. O, aún mejor, haz como los chefs profesionales y ponte un calzado cómodo y antideslizante en la cocina. Así nunca correrás el riesgo de resbalarte cuando pises una rebanada de cebolla perdida en el suelo. 

 

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